24 nov. 2013

En Llamas y su trepidante fuego de la esperanza









Calificación:
Potente, bien definida, con un guión deliciosamente estructurado, una imagen y vestuario cuidadísimos, y el poder de conquistar irremediablemente al espectador… Esta segunda entrega de los Juegos del Hambre es perfecta.

Comercialmente redonda. Por su efectividad a la hora de satisfacer a fans y cinéfilos de los que saben apreciar un buen blockbuster, y por sus cifras. Ya se espera que ‘En Llamas’ supere a la segunda parte de la Saga crepúsculo, la producción que hasta ahora ostentaba el puesto de mejor estreno en estas fechas previas a la avalancha navideña.

No sorprende, estamos ante una producción estudiada hasta el más mínimo detalle en todos los sentidos, un producto enfocado con mucha inteligencia que traslada absolutamente el espíritu de la novela llegando a mejorar ciertos aspectos de la misma.

Su director, Francis Lawrence, ha abrazado desde el minuto uno la manera de narrar imprescindible para la adaptación con éxito de una saga juvenil. Por lo que en este film podemos olvidarnos de aquella introducción bizarra que vimos en la primera parte. Esa cámara al hombro tan mal resuelta con aspiraciones y reminiscencias a la estética del cine indie, que terminaba desapareciendo en el momento en que tocaba resolver en tiempo record la lucha de los tributos.

El ritmo de ‘En Llamas’ está mucho más definido, si bien comparte con la primera esa amplitud a la hora de narrar todo lo que sucede antes de los juegos, en este caso los preliminares se exponen de manera más eficaz. El equilibrio entre el trasfondo duro de la historia y la parte romántica se trata con mucho acierto, y nos presenta una de las escenas más emocionantes del film casi cuando arrancamos el viaje. Esta decisión provoca que la parte más ardua se deje de alguna manera en segundo plano a medida que avanza la película, lo cual hace que esta sea más accesible a su público objetivo.

Pero no solo dicha jugada redondea la película. La contraposición entre el capitolio y Katniss en la historia original quedaba un tanto en la niebla, porque el villano que encontrábamos enfrentado a nuestra chica en llamas, el Sr. Snow, se presentaba inaccesible y tan pegado al capitolio que no ofrecía un cara a cara claro.

En el film vemos su lado más humano y disfrutamos del maravilloso equipo que hace con el personaje al que da vida Philip Seymour Hoffman, estupendamente interpretado como muchos secundarios. Aun así se quedan lejos de la brillantez con que Jennifer Lawrence nos presenta a Katniss.

No sólo la actriz aparece bellísima con cada modelito espectacular que pasea por los 146 minutos de placer palomitelicioso, sino que logra emocionar en cuestión de segundos cuando transmite fuerza y fragilidad en un gesto, a la vez que aguanta unos primeros planos para enmarcar.

Tiene la innegable ayuda de una banda sonora de las que te transportan a otro mundo, unos efectos a la altura de un film con el que se espera hacer caja, y un guión trabajado que nos traslada los sentimientos de un triángulo amoroso que originariamente ofrecía ciertos problemas de consistencia.

No se puede pedir más de una película de este género. Supera las expectativas, lo cual es decir mucho teniendo en cuenta la avidez con la que muchos espectadores la estaban esperando. Es accesible sin esquivar el trasfondo político de la historia, es romántica sin echar a perder los sentimientos exagerándolos como se suele hacer en las ocasiones de vida o muerte, tiene acción sin darnos escenas interminables de batalla… Tiene todos los ingredientes para pasarlo realmente bien en la sala de cine.

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