Va a ser una temporada muy triste, es lo único que me desalienta. Parte de la diversión siempre se ha escondido tras un tono no demasiado doloroso, que permitía que cada aventura resultase un juego, para ‘Sherlock’ y para el espectador. Por supuesto que ha habido sombras, sombras de lo mas atractivas, emocionantes, adictivas, y finalmente secundarias, disolubles tras una pátina de camaradería siempre presente. Ahora la historia ha cambiado, ‘The Six Thatchers’ marca el principio del fin, la única sensación que podría arruinar un episodio que por lo demás trae de vuelta al mejor Sherlock, ese que se desata ante un caso imposible, aquel que se crece cuando alguien a quien quiere se ve amenazado.
Este primer episodio de la cuarta temporada lanza las campanas al vuelo ante la que promete ser la trilogía más emocional del detective, tres capítulos que van a cambiar las reglas del juego para siempre. Solo nos queda esperar que ese "para siempre" no se convierta en un adiós, y que las estrellas del show, Benedict Cumberbatch y Martin Freeman, sigan haciendo gala del compromiso mostrado hasta el momento hacía unos personajes a los que su audiencia fiel espera lo que sea necesario.
La paciencia siempre se ve recompensada, en este caso con un arranque de temporada mas que potente que marca un tono triste si, pero poniendo en tela de juicio el valor sentimental más importante de la serie. Porque al final, como no, todo gira en torno a los sentimientos del hombre sin corazón al que nos morimos por ver lidiando con las consecuencias de unas emociones que nunca estuvieron realmente ocultas.
