Normalmente veo las cosas cuando me apetece. Si, es cierto que en muchas otras ocasiones me pego a la actualidad pero estas suelen estar ligadas a un ansia extrema por seguir algo… una “urgencia” que no tiene nada que ver con la fama de un producto audiovisual, lo recomendadísimo que te venga, o lo mucho que se comente. Sale de dentro.
Hoy he visto el final de la segunda temporada de “The Vampire Diaries”, que si, esto si que son vampiritos teen, pero me ha hecho reflexionar sobre la libertad de los guionistas estadounidenses.