La promesa de ver a Jonathan Rhys Meyers arrebatador a la vez que
maligno, es lo que sin duda habrá atraído a la mayoría de los
espectadores que han disfrutado del primer episodio de esta nueva
serie de la NBC. Pero Drácula parece quedarse en el intento de ofrecernos algo más.
Adaptar a la pequeña pantalla el clásico de Bram Stoker es muy
arriesgado, ya que en los últimos tiempos hemos estado bastante
saturados de vampiros televisivos y cinematográficos. Además el
personaje ya resulta más que familiar a la mayoría de los
espectadores.
