1 may. 2011

Se acerca el invierno.


Resulta que mi imaginación no es tan potente como yo creía… ni mucho menos. Ese es uno de los pensamientos que me rondan tras un piloto aun por digerir.
La HBO, es una garantía, nunca falla. Bueno… Quizá en las adaptaciones a veces toman alguna que otra decisión con resultados menos satisfactorios. Recuerdo “True Blood”. Hay cierta trama secundaria en las novelas, que los guionistas convierten en el eje de una temporada provocando un asqueamiento colectivo importante; cierto es que ese nimio error no fue más que la excepción ante una mejoría considerable de lo narrado por Charlaine Harris.


A lo que voy. Simplemente comparo ambas adaptaciones y me doy cuenta de que a esta, y de momento (siempre pueden fastidiarla después), no puedo encontrarle pega alguna. Me pregunto hasta que punto tiene eso que ver con que el autor de la fantástica saga “Cancion de Hielo y Fuego” este involucrado con la serie de forma activa.

Se que llego con retraso y que esta nueva producción del titán de la ficción estadounidense se estrenó hace semanas, aun así es probable que haya gente que como yo, hasta hoy, aún no se haya sumergido en esta regia intriga. Los que se encuentren en esa situación deberían ponerle remedio inmediatamente.

De la factura, ni vamos a hablar… ¿Qué vamos a decir? Lo de siempre, que son la perfección personificada, que las imágenes están cuidadas al máximo, que la ambientación es insuperable…
Vengan y contemplen todos los profesionales de la industria cinematográfica como se plasma exitosamente el espíritu de una novela. Es impresionante.

Me sorprendería que los fans de la palabra escrita de George R.R. Martin tuviesen queja alguna. Ni siquiera han cambiado la forma de saltar de una historia a otra. Hubiera sido un error muy grande traspasar los capítulos de la novela tal cual a la pantalla, quiero decir, que es necesario que nos familiaricemos con los personajes y nos vinculemos cada semana. Los acontecimientos transcurren tal cual, pero de forma condensada y con un ritmo trepidante… Se toman ciertas libertades escénicas si, pero así tiene que ser.

El lenguaje visual no se parece nada al escrito, y hay que sacar partido a ambos. Martin lo hace en un libro que te absorbe absolutamente cargándolo de detalles y de  relaciones personales que se entrelazan hasta límites ciertamente desconcertantes. Las múltiples tramas arguméntales encierran un personaje preferido para cada lector, que aparece haciéndote esperar ansiosamente el tiempo justo. La estructura de la historia es firme y está orquestada de forma hipnotizante.


Lo mismo ocurre con las imágenes de esta producción estadounidense. Te atrapan. Es HBO, es sangre, sexo… El nivel de intensidad, el tempo, la crudeza, la belleza, se entrelazan cómplices para robar el corazón del espectador más exigente. Como lectora, me ha parecido todo más cruel y más espectacular de lo que había imaginado. Todo MÁS.

El piloto dibuja un mapa perfecto en la mente de aquel que se asoma por primera vez a los siete reinos sembrando su imaginación de personajes que rápido se agencian un sitito. Se asientan.
Un diez por las transiciones de una trama a otra… La mejor cuando saltan del rey Robert a los Targaryen.


Frivolizando un poquillo ahora… Jaime, no es todo lo guapo que debería ser… ni Cersei… no pasa nada, lo compensan haciendo perfectamente feo e irónico a su hermanito y con la impresionante Daenerys. He de confesar que es mi personaje favorito y que no me ha decepcionado en absoluto. Me parece perfecta. Su trasero también. Y hay que decirlo porque hay cierta saturación de imágenes de mujeres escuchimizadas. Dany esta estupenda.

Terminado este paréntesis de marujeo…

Ficción imprescindible este “Juego de Tronos” no sólo para los amantes del audiovisual, sino también para los que disfrutan sentándose ante la TV a gozar plenamente, palomitas en mano y demás… bueno, las palomitas si se tiene un estomago de hierro claro.

Brillante.

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