1 jun. 2011

Una palomita enamorada.

Es cierto que Marilyn Monroe al final me da la sensación de representar siempre el mismo papel, aquel que protagonizó toda su vida. El de una mujer exageradamente preciosa, tomada por muy muy tonta, pero en realidad es inteligente e ingeniosa.

La suya es una mente femenina sin duda, de esas que con triquiñuelas sutiles e inesperadas logran conducir al más firme y férreo regente renegado del amor.


“El principe y la Corista” tiene una prosa mordaz que recuerda a la visión particular que destilaba en sus guiones Billy Wilder acerca de la democracia. Sin embargo la historia es de Terence Rattigan y esta genialmente dirigida por Laurence Olivier, el mismo que da vida al estricto mandatario.

Laurence está absolutamente esplendido, pero al lado de la ambición rubia se vuelve prácticamente invisible. Esos ojos de corderita ensimismada y enamorada, según parece, despistaron por igual al actor y al personaje.

El político se ve dirigido sutilmente por la showgirl mientras la piropea - es usted preciosa – y la aconseja que  piense lo que va a decir antes de lanzarse a la política.

Es un sincero disfrute para el espectador ser testigo de la evolución de ambos personajes que terminan en un punto totalmente distinto al que empezaron.

Es cierto que cada segundo de metraje rinde culto a la actriz, que brilla tanto como su mirada. Aguanta cada primer plano mas estoicamente que ninguna de las actuales actrices oscarizadas, y su figura se ve ensalzada en numerosas ocasiones como queriendo subrayar los motivos que la llevaron al mito que es hoy.

A todos aquellos que siguen considerando que la belleza californiana no gozaba más que de dicha cualidad y que en gran pantalla dejaba que desear, les aconsejo vuelvan a juzgar tras este film.

Durante su producción la actriz atravesó una época muy difícil de su vida, que sólo fue el principio de posteriores desdichas. Aun así ella se contonea burbujeante y atolondrada a lo largo de los 115 min. durante los cuales su visión de la vida conquista al más pintao.

Un deleite de película altamente recomendable.

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