2 ene. 2017

'Sherlock. The Six Thatchers': Un regreso tan valiente como peligroso

Va a ser una temporada muy triste, es lo único que me desalienta. Parte de la diversión siempre se ha escondido tras un tono no demasiado doloroso, que permitía que cada aventura resultase un juego, para ‘Sherlock’ y para el espectador. Por supuesto que ha habido sombras, sombras de lo mas atractivas, emocionantes, adictivas, y finalmente secundarias, disolubles tras una pátina de camaradería siempre presente. Ahora la historia ha cambiado, ‘The Six Thatchers’ marca el principio del fin, la única sensación que podría arruinar un episodio que por lo demás trae de vuelta al mejor Sherlock, ese que se desata ante un caso imposible, aquel que se crece cuando alguien a quien quiere se ve amenazado.


Este primer episodio de la cuarta temporada lanza las campanas al vuelo ante la que promete ser la trilogía más emocional del detective, tres capítulos que van a cambiar las reglas del juego para siempre. Solo nos queda esperar que ese "para siempre" no se convierta en un adiós, y que las estrellas del show, Benedict Cumberbatch y Martin Freeman, sigan haciendo gala del compromiso mostrado hasta el momento hacía unos personajes a los que su audiencia fiel espera lo que sea necesario.

La paciencia siempre se ve recompensada, en este caso con un arranque de temporada mas que potente que marca un tono triste si, pero poniendo en tela de juicio el valor sentimental más importante de la serie. Porque al final, como no, todo gira en torno a los sentimientos del hombre sin corazón al que nos morimos por ver lidiando con las consecuencias de unas emociones que nunca estuvieron realmente ocultas.

Lo que refuerza sin duda el episodio es esa línea de querer tan sutil que caracteriza a un personaje al que no le pega nada pasarse de cariñoso. En la tercera temporada nos llevamos un susto morrocotudo cuando pensamos que de repente este "high functioning sociopath" hacía gala y manejaba todo el rango de emociones humanas como si sus problemas a la hora de relacionarse con los demás se hubiesen solucionado de la noche a la mañana.


Menos mal que todo era una treta para conducirnos a uno de los mejores episodios de la serie, 'His Last Vow', la despedida de la tercera temporada, un capítulo que lo que demostraba es que John, y todo lo relacionado con este, representa el puente que une a Sherlock con en resto de la humanidad en lo que al sentimiento se refiere. Ese lazo es lo interesante, más allá del misterio de cada caso, algo que nunca nos ha fallado.

Y menos mal, porque la intriga es igual de importante en esta ficción detectivesca que puede presumir de contar con los casos mas bizarros, con los giros mas impredecibles y vistosos. En ese sentido este episodio es un sí porque nace de la sencillez y se aprovecha de manera inteligente del afán del espectador por ser mas listo que el protagonista de la serie y averiguar antes que nadie que es lo que está pasando. A este respecto las pistas falsas del episodio quizá puedan resultar evidentes, pero todo eso se olvida cuando caes en la cuenta de que la historia nunca ha tratado de eso, y de repente te precipitas a un final inesperado y muy, muy difícil de digerir.


La apuesta por ese giro tan valiente sin duda se lo pone bastante más complicado a un equipo que se tiene que lucir como nunca para salir de semejante atolladero. Obviando ese tremendo shock, ‘The Six Thatchers’ satisface porque viene cargado de pequeños detalles que nos harán gozar de lo lindo con el final de temporada, porque se lanza a la piscina sin miramientos y porque trasmite esa sensación tan característica de las cosas definitivas. El juego conquista gracias a su ritmo vertiginoso y a que se apoya en la revelación mas interesante de la pasada temporada: la vida secreta de Mary, esa que habría sido tan decepcionante ver relegada a un olvido que no se merecía.

Imaginativo, inteligente, espectacular, familiar en lo que a la dinámica de los protagonistas se refiere, presumiendo de unos lazos irrompibles. El famoso detective ha vuelto dispuesto a dar más, a subir las apuestas, a ganar a la casa... Lo malo es que los "todo o nada" entrañan demasiado riesgo y al final la muerte del personaje, del espíritu de la serie, puede esconderse en esta debacle que vamos a ver desplegarse ante nuestros ojos, más que en el desinterés de un elenco protagonista que sigue brillando como el primer día.

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